Internet, el abuso de la televisión o los videojuegos son sólo algunos ejemplos. Se trata de actividades totalmente inofensivas en un principio. De hecho, la mayoría de ellas nos facilitan la información día a día, nos dan información y formación y se podría incluso decir que son casi imprescindibles en nuestras actuales vidas y en las de nuestros hijos que han nacido y crecido con ellas.casi imprescindibles en nuestras actuales vidas y en las de nuestros hijos que han nacido y crecido con ellas.
Y es que las nuevas tecnologías cada vez están más presentes en nuestras vidas, pero... ¿Alguna vez se ha planteado cuánto podría aguantar sin ellas o qué tiempo le dedica su hijo? Invertir unos minutos para reflexionar sobre el tema puede descubrir que quizás nuestros niños y jóvenes pasen demasiadas horas delante de una pantalla y que ese uso abusivo puede tener sus consecuencias.
Hoy en día prácticamente todas las familias poseen en casa un ordenador, un móvil, una consola, etc. Se trata de dispositivos que están integrados completamente en nuestras vidas y ésta es la razón que los puede hacer tan peligrosos para los más jóvenes de la casa (aunque todos en casa debemos tener cuidado) . Los vemos tan cotidianos que bajamos la guardia y no nos damos cuenta de que pueden acabar enganchando de una manera poco natural a nuestros jóvenes, perjudicándoles en otros aspectos de su vida.
No se pretende con esta información demonizar estas actividades que de por sí, no son peligrosas, pero sí
alertar a los padres y que entiendan que en cualquier momento se pueda convertir en un verdadero problema Y es que, según los expertos, todas las conductas adictivas están controladas inicialmente por reforzadores positivos (el aspecto placentero de la conducta en sí) pero terminan por ser controladas por reforzadores negativos (el alivio de la tensión emocional, especialmente). Es decir, una persona normal puede hablar por el móvil o conectarse a Internet por la utilidad o el placer de la conducta en sí misma; una persona adicta, por el contrario, lo hace buscando el alivio del malestar emocional (aburrimiento, soledad, ira, nerviosismo, etc.). Lo que se pretende con esta publicación es provocar una reflexión sobre este tipo de adicciones.
Son la consecuencia de hábitos, conocidos por todos, utilizados por la mayoría, presentes en cada hogar y a nuestro alrededor y que, sin embargo, pasan mucho más desapercibidos y dan menos miedo a los padres, a pesar de su peligro, que otro tipo de adicciones en las que se ingiere una sustancia, (como pueden ser el alcohol, el tabaco, los porros, las pastillas…) que sí suelen ser percibidos con un mayor recelo.
Mas adelante tendremos publicaciones donde trataremos mas directamente sobre los tipos de adicciones de acuerdo a lo que hemos tratado.