Serendipia
Una serendipia es un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se realiza accidentalmente.
La historia de la ciencia está llena de serendipias, algunas de ellas realmente curiosas como las siguientes:
El descubrimiento del papel secante se remonta a principios del siglo XIX y se debe al error de un operario en una fábrica de papel de la ciudad de Berkshire (Inglaterra). Al trabajador se le olvidó añadir la cola requerida a la pasta durante el proceso de fabricación del papel de escritura. Cuando el proceso de fabricación concluyó se descubrió que aquella partida no tenía utilidad para la escritura y el papel se almacenó como inservible. Pero tiempo después el dueño de la fábrica utilizó una hoja de ese papel inservible para secar unas gotas de tinta derramada y se apercibió de que absorbía la tinta con inusitada rapidez, por lo que podía se aprovechado como papel secante.
En 1948 y durante el transcurso de una excursión por los Alpes, el montañero suizo George de Mestral se sintió especialmente molesto por las cardenchas (o arrancamoños) que se adherián continuamente a sus pantalones y calcetines. Al arrancarlas se le ocurrió diseñar un dispositivo de cierre alternativo a la cremallera basado en aquellas bolas erizadas de púas. Un industrial establecido en Lyon creyó factible el proyecto y comenzaron a experimentar, hasta dar en 1950 con la primera cinta adhesiva de naylon a la que llamaron velcro, al unir dos términos franceses: velours ‘terciopelo’ y crochet ‘ganchillo’.